
Hombre que me has quitado mi alma
con tu presencia tan efímera,
con tus ojos destilan ternura,
Te besaría hasta pulverizarte los labios.
Te chuparía el cuerpo entero, hasta secarte el espíritu,
para que la materia de tus huesos y mis huesos se confundiera.
Me dejaría triturar entre tus dientes hasta convertirme en una masa sin forma,
una cosa sin nombre, un molusco en el abismo, un reptil australiano;
para después, así derramado, regresar a mujer entre tus piernas.
R.p
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