sábado, 21 de febrero de 2009

Duermes en el fondo de tu inconsciencia
tarea de comprender lo inexplicable
palmo a segundo tu frágil demencia
saberme en el resquicio inconsolable.
Inventarme los signos a toda la ausencia
llamarle esperanza, una estúpida condena
tajo a destazo los estigmas de tu nombre
sangre a cuentagotas un insípido goce.
Sigilo coherencia de tanta inmundicia
el humo del cigarro para suplir caricias
mi insana precopa al garrafal de vino
beberme la soledad en el té de las cinco.
Teñirse las raíces
fingir- no- tener- frío…
A mí de ti desmesurada carencia,
saberme, ahora, demente en potencia
no renegar la cruel certeza
de tus labios lujuria de tanta incoherencia.
rp
el cadáver que te estorba en la maleta
la sombra que te ata a la humanidad
lo que no me confiere en el baúl de tus recuerdos.
oxidación que día a día te consume,
el estado de putrefacción simulada
para huir de todo lo convencional.
lúgubre la sombra de los parpados
hostil el trato al prójimo
soledad puntual en cada taza de café
un veneno estelar que no cabe en el cosmos.
perdón por tanto
yo no sabía que encima cargas al hombro
una madre enamorada –de ti-
un hijo boca que alimentar
esposa cartera histérica sin llenar
y el odio al hombre con el que compartes mala genética.
rp
Me tapé el cerebro dos veces
antes de permitirme tanta oscuridad
lo intentéla multitud fue testigo.
Repudié mi condición humana
más que mi afección al maquillaje
me largue los labios
y endose el deseo al portador.
Me tapé el cerebro dos veces
antes de abandonar la posteridad
lo intenté –lo juro-
Prostituí los sueños
aposté la barata inocencia
no necesité testigos
el espejo era suficiente para levantar acta
lo suficientemente frío y calculador
para saber que el reflejo, no correspondía a la firma.
rp