viernes, 25 de mayo de 2012

Años de verdad años que no escribo algo que valga la pena publicar en este espacio mio, solo mio. Buueno realmente no tengo como que el valor suficiente de escribir, de encontrarme conmigo misma y mis demonios. Uh!! por donde empiezo, mi vida a girado 360 grados como la cabeza del exorsista, l-i-t-e-r-a-l.
 Ahora recuerdo y si que he recordado cuando pude crear este espacio, desd el 2008 mi tiempo libre se convirtio en escribir y decir babosadas que veia en internet, pero este espacio va mas alla de lo que significa el perder el tiempo de esta sentada en vez de estar codificando o leyendo mi tarea de problemas contemporaneos de psicologia social, es una forma de poder realizar un mecanismo de comunicacion intrapersonal donde realizo un ejercicio de autoconocimiento y reflexion sobre lo que me va pasando a lo largo de mi vida.
Recuerdo que el motivo de hacer este blog fue por que no sabia que hacer con mi tiempo libre, sin amigos, solo ojos de una perrita que me miraba y se dormia, solo ojos del fantasma que vivia en los espejos, vivia dentro de una enorme casa que me acojia y arropaba con sus paredes y sus muebles llenos de polvo. Si, realmente este espacio fue creado por una necesidad afectiva que tenia que remplazar por medio de un aparato llamado comutadora.

Que cosas no?!, como las experiencias, las emociones, la vida, lo mas important de un momento se puede resumir en unas cuantas palabras, letras, oraciones que solo cobran sentido a la persona que vive en los espejos.

Por ultimo, comentare que este blog ya no se dedicara a lo que se escribia antes, sino a un tipo Diario de Campo. Va ser fantastico, y mas por el sencillo motivo de establecer una amplia y satisfactoria relacion intrapersonal.

Saludos!

lunes, 21 de mayo de 2012

Les presento a mi abuelo bastardo.
A mi esposa soltera.
Al padrino que me apadrinó en la legión extranjera.
A mi hermano gemelo patrón de la merca ambulante.
A mi tío el marino que tuvo un sobrino cantante.
Al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha.
A mi chupa de cota de malla contra la desdicha.
Mariposas que cazan en sueños
los niños con granos,
cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo
sin manos.
Me libre de los tontos por ciento de Trento
del business,
dando clases en una academia de cantos de cisne.
Heredé una botella de ron de un clochal moribundo.
Yo quería escribir la canción más hermosa
del mundo.

Marta y el Dragon

DRAGÓN: No puedo ni siquiera imaginar cómo te has atrevido a entrar en este bosque. No sé qué decirte porque sin duda ya estás enterada del destino que corren todos los que se atreven. O no aprecias la vida o eres el descuido mismo. ¿Nadie te advirtió lo que podía sucederte?
MARTA: Algo me dijeron.
DRAGÓN: Sin embargo, aquí estás. Prepárate. Piensa tu último pensamiento y procura que valga la pena, así tal vez te reconcilies con la idea de lo que te sucederá.
MARTA: Estoy pensándolo.
DRAGÓN: Supongo que sabes que voy a devorarte.
MARTA: ¿Te gusta devorar?
DRAGÓN: Me es indiferente, pero así vivo. Me gusta vivir.
MARTA: A mí también me gusta vivir.
DRAGÓN: No lo parece. ¿Ya estás lista?
MARTA: Sí.
DRAGÓN: ¡Con qué tranquilidad lo dices!
MARTA: ¿Qué esperas?
DRAGÓN: Nada. No sé. Dime, qué pensaste.
MARTA: En ti. Intensamente.
DRAGÓN:¡En mí! ¿Qué pensaste en mí?
MARTA: Que al fin te había encontrado.
Llevo muchos años de pensar. Primero, pensé que lo mejor que podía sucederme era hallar un pastor; uno que se tendiera al sol sobre la hierba y tuviera los cabellos enmarañados y olorosos a campo. Luego, un tiempo después, pensé en un príncipe con los ojos como dos violetas y los cabellos negros... y una espada que brillara con relámpagos deslumbradores. Pero cuando supe que en el bosque había un dragón, mitad hombre, mitad pez, con las alas relucientes y una lengua de fuego, no pude pensar más que en él. Hace noches y noches que pienso en ti. Hasta que hoy al atardecer, decidí venir en tu busca. Te he visto y estoy satisfecha... eres más hermoso de lo que pensaba.
DRAGÓN: Y estás dispuesta a dejarte devorar. ¿No sientes miedo? MARTA: Mucho miedo. Pero como tú dijiste antes, en el fondo me es indiferente. Lo hice para vivir. Tus alas son tornasoladas y el fuego de tu lengua es azul.
DRAGÓN: Me espantas. Por las noches apenas puedo descansar pensando que pronto vendrá una escuadra de jóvenes armados dispuestos a despedazarme. Vivo en acecho... y ahora se presenta una joven envuelta en una túnica que sostiene con un cinturón hecho de cuerdas... ¿No habré sido para ti el monstruo que aparentemente vive en todos los sueños?
MARTA: Eres un sueño. Un sueño muy hermoso. Y tú, ¿no pensabas en nadie?
DRAGÓN: Los seres como yo tenemos alucinaciones. Veo sirenas verdes y gaviotas y mujeres con caudas. A veces una reina con una alta corona bárbara y enjoyada.
MARTA: ¡Qué lástima que no soy una reina!
DRAGÓN: Tú no eres una alucinación.
MARTA: Es lástima. Devórame.
DRAGÓN: No tengas prisa. Esos cabellos rubios tan largos son... ¿son suaves?
MARTA: Tócalos.
DRAGÓN: Te quemaría. Mi fuego azul consume todo lo que toca.
MARTA: Así son las cosas extraordinarias: pueden poseerse pero nunca nos tocan. Un día, va a venir a buscarte una escuadra de jóvenes armados y...
DRAGÓN: Acabaré con ellos. No está escrito que nadie me destruya a parte de mí mismo. ¿Sabes una cosa? Yo conozco el sabor de la carne, pero no el tacto.
MARTA: La carne es suave, dulce, tibia. Imagínatela, es como el viento a las doce de la noche. Es como cuando tu bosque cae en silencio, pero tú sabes que vive y te acaricia. Devórame.
DRAGÓN: No.
MARTA: No podré regresar a mi casa. Me habían prohibido entrar al bosque y al hacerlo me lancé a una gran aventura. ¿Cómo volver?
DRAGÓN: Comerías nueces y hongos. El bosque es como dices, tibio y acogedor. En algunos lugares crecen flores amarillas. Te bañarías en el arroyo... Quisiera tocarte y no puedo.
MARTA: Devórame.
DRAGÓN:
No. No.
MARTA: ¿Qué te sucede?
DRAGÓN: Mi destino se cumple y yo me alegro.
MARTA: No sé qué dices.
DRAGÓN: Digo lo mismo que pensaste tú antes de entrar al bosque. Lo mismo que has repetido tantas veces. Destrúyeme, lo hago para vivir. Obedéceme.
MARTA: ¿Qué quieres que yo haga?
DRAGÓN: Desata la cuerda que llevas a la cintura, átala alrededor de mi cuello y llévame contigo a donde vayas.
MARTA: Obedezco.
-Luisa Josefina Hernández.

jueves, 3 de noviembre de 2011

No se me importa un pito que las mujeres...

no recuerdo si ya lo comparti en este blog, pero lo volvi a recordar despues de ver a una alma heterogenia que solo me hace debrayarme con sus botas peculiares, rojas y verdes, de esos colores se pintan a veces mis dias....

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.
Indagar. Sumergirme entre todo este tumultuoso mar, de aquello que envuelve mi pensamiento tanto en el lado de la imaginación como de la racionalidad; he decidido que quiero identificar un movimiento convulso que en algunas ocasiones se manifiesta justo en medio de la boca de mi estómago. Un retortijón que en ocasiones mi «debraye» confunde con la numinosidad que dijo Rudolf Otto –aunque me faltaría la «conexión con el todo» para considerarla como tal-. Creo que esa sensación estomacal se asemeja más a la repulsión que a lo numinoso. Aunque la repugnancia puede considerarse un concepto un tanto peyorativo, también lo «sublime» me genera la misma contracción justo en la misma parte del vientre –y no necesariamente es una sensación negativa-.

El punto es que tengo que aclarar que, justo en este momento mi percepción se desplaza entre lo real y lo onírico; es decir, hay una parte consciente de lo que hace mi cerebro en pro de escribir estas líneas, encontrar ciertas canciones en el productor del iTunes o escuchar claramente lo que sucede en mi entorno: María lava los trastes y Giovanna camina por la sala mientras habla por teléfono. Todo esto, significa que estoy procesando cierta información que se apega a la realidad común.

Pero hay otra parte de mi cerebro que está drogada, que de pronto me hace “querer descubrir cosas” relacionadas con lo que leí hoy; me refiero a cuestiones más abstractas, que me permitan entender conceptos como el «erotismo», «lo sagrado», y el «momento último»; todos ellos, relacionados con mi tesis, que es la materialización de mi más grande morbo. Leer a Bataille me entretuvo tanto, que dejé mis labores del inglés postergadas hasta mañana. Pero el resultado de esa lectura fue, que se volvió a manifestar aquella extraña sensación que involucra a mis vísceras: vomité.

Vomitar me es una labor muy sencilla, aclaro. Podría ser una excelente bulímica, con el simple hecho de mirar el retrete, vomito. Pero mi vómito de la tarde, fue parecido a uno que me sucedió de antaño… Cuando una mujer que la sociedad (o sea un grupo de psiquiatras) etiquetó de “loca” (porque estuvo encerrada en el Zapote por años) me obligó a comer jícama de un plato bastante insalubre. Por no disparar su psicosis o lo que fuere, me comí aquella jícama con tremendo asco; la cual vomité estrepitosamente en un árbol a unas horas de haberla ingerido. Recuerdo haber contado ese suceso a mi psicoanalista, y mientras comentaba con sumo desdén: “¡No me trago sus palabras, yo no le creo que esté loca”!; me miraba mientras acomodaba su manita entre la barbilla para responderme sarcásticamente: “Sí verdad, tan no te tragaste sus palabras que por eso las vomitaste junto con la jícama”.

Hoy vomité otra vez. Con sangre, con asco, con dolor, con angustia.

Pudieron haber sido varios factores. Entre esos, unas imágenes que vi durante la tarde. Y aunque justo al momento del impacto visual, haya relampagueado estrepitosamente en la oficina por tremenda lluvia. Esta imagen que me facilitó internet (Si Bataille viviera actualmente, estaría pegado a la computadora gran parte del día), refiere a un castigo público que hacían en la China de principios del Siglo XX, que lo bautizaron como Cien Pedazos.

¿Por qué 100? Y no quinientos, o mil, o tal vez quince. La verdad es que el número de cortes que le hagan al cuerpo, es lo de menos; de cualquier manera, el objetivo del castigo es que el individuo sufra hasta la agonía pero que su muerte sea paulatina. Lo importante aquí, es que el “monito en cuestión” padezca tanto vivir, al grado de desear con ahínco la muerte y no poder obtenerla.

En otras palabras, pareciera que el peor de los castigos creado por la humanidad para aplicarla sobre ella misma, es: que la vida duela tanto que desees morir desesperadamente, pero justo en ese momento que se lo pides al Universo, no te lo concede. Suena paradójico, cuando creo que generalmente la mayoría evita la muerte a toda costa, quien diría que en ciertos momentos, la muerte podría convertirse en nuestra mejor aliada.

A pesar de que he visto imágenes fuertes en varias formas y formatos: cadáveres de horas, de días, de meses olvidados en el anfiteatro, en películas, en fotografías, hubo algo en esa imagen que causó un estupor. Pero la cuestión aquí, es que al parecer el hecho de que a Bataille le haya generado tanta aberración fue lo que más me predispuso.nv
Recordé que hace 5 años escribí un post en donde manifestaba mi gran inconformidad de que mi vagina sangrara. Hoy después de todos estos años, me doy cuenta, que mi problema no es precisamente con ella, sino con mi útero. Estoy enojada con él porque me hace sentir esclavizada. Al parecer tenemos una pésima relación, tan es así, que a pesar de mi fuerte actividad sexual, que he dejado de fumar considerablemente de cuando comencé a mis incipientes 11 años, me sigue castigando con una estúpida disminorrea que me vuelve loca.

¡Me castiga porque no quiero hijos! Es lo que surge en mi cabeza, en ocasiones cuando el dolor es muy fuerte. Voy en contra de mi naturaleza, es cierto, cuando tengo sexo lo que menos tengo en mente es reproducirme, por eso es una bendición ser lesbiana, puedes coger y coger y nunca sales embarazada.

Hoy después de años, recuerdo estar enojada con mi útero; me estropeó uno de los planes más importantes que he tenido en estos últimos meses, además del resto de situaciones desagradables que me hace pasar. Odio cuando parezco vaca Kosher y amanezco en una mancha de sangre (por más toalla nocturna que me ponga). Odio cuando se me inflama todo por dentro y no puedo ni siquiera evacuar en santa paz. Me retuercen las punzadas que me dan en el ano cuando intento sentarme. Y sobre todo, me emputa que la gente me diga que no se me va a quitar hasta que no tenga un hijo.

Me lo quiero quitar… quiero mirarlo en un recipiente metálico, escurriendo su sangrita, y decirle: sigo siendo mujer aunque no produzca hijos, cómo ves. Y parece que me escucha, porque conforme estoy escribiendo este cúmulo de veneno del coraje que traigo, me punza al grado de retorcerme en la silla, y me orilla a decir: Maldita sea mi estirpe sanguinolenta... Debería ser esto voluntario, ¡mierda!

¡Arggg! No importa cuánto ketorolako ingiera, cuánto me drogue haciendo cócteles de ibuprofeno, naproxeno, y todo lo que encuentre a mi alrededor… los estúpidos cólicos son sus pequeños secuaces. En ocasiones he soñado que meto la mano a mi orificio y lo extirpo de un jalón, como cuando arranco la plaga que sale alrededor de mis plantas. Pero no deja de ser sólo una fantasía, un anhelo. De verdad, me hubiera encantado que la naturaleza de mi cuerpo no necesitara de este tipo de procedimientos para reproducirse, es más, me pesa que la reproducción sea algo impuesto por la vida y no se efectúe de manera voluntaria.

Estoy muy enojada con mi útero, tanto que hoy dije como cincuenta veces que lo odiaba con toda la víscera que pueda haber de por medio. Espero que algún día mejoremos nuestra relación, de lo contrario tendré que ahorrar una suma considerable para poder despedirme de él por el resto de lo que me queda de vida. Por lo pronto, tengo que ir ginecólogo para que me diga cómo controlar la voracidad de sus colmillos afilados, de lo contrario, terminaré en cualquier momento tirada en el suelo por haber intentado arrancarlo con mis manos. NV

jueves, 16 de junio de 2011

Pensé en ti....
En psicoanálisis, estuvimos analizando la relación que tiene la psique y la sociedad dentro de un contexto, de un tiempo y esto se refiere mas a un tipo de sociedad distinta a la de ahora. Y entonces en mis chaquetas mentales pensé que Yo tengo un novio mexica y me pregunte....el por qué de la conquista a Tenochtitlán, el por qué tantos guerreros mexicas y pocos españoles y aun así pudieron conquistarlos. Todo se reducía a que las significaciones imaginarias sociales que tenían los mexicas eran muy diferentes a los españoles y esto fue un Bum para los conquistados.

Era una sociedad donde sublimaban su entorno y lo consagraban en su religiosidad. Esta sublimación hacia a que sus pulsiones sexuales o mejor dicho biológicas, no tuvieran que ser reprimidas y así no causarles una enfermedad psicológica, ellos gracias a su modelos identifica torios que era la Naturaleza como lo decía el Popol vhu eran hechos del maíz y su imaginario de la psique hacia a que sublimaran todo lo que tenían alrededor y hacían a que sus bajas pasiones las desfogaban en el placer de inmortalizar la naturaleza.

Tenían la fantasía que corresponde también a esta sublimación de lo se asombraban ante sus ojos, tantos dioses y la mayoría relacionados a la vida y a la muerte, enseñanzas de la madre naturaleza.
El deseo de vivir intensamente como guerreros y así consagrarse inmortales como sus dioses para que después de la muerte acompañar al sol o a la luna o algún simbolismo de identificación como objetos de sublimación de su psique.

Por eso parte de la conquista no fue la fuerza, ni el poder, ni la autoridad y la sumisión, fue el impacto psicológico de sus modelos identifica torios que los mexicas tenían de su vida de excesiva sublimación de lo más hermoso de la vida que era la naturaleza, esos sentimientos instituidos como algo sagrado e inmortal que tenían sus roles de vida ante la barbaridad del español ante sus ojos.

Bueno hoy como veras pensé mucho en ti. No se mucho del tema pero es lo que pensé. 
Ahora entiendo, internalice tu amor por los mexicas, y no es hacerlos las víctimas, pero si el impacto psicológico de nada mas imaginarlo me da escalofríos.