lunes, 2 de marzo de 2009

Después de la última vez que te vi, no sé aún si sigues, después de tanto Lynch, abriendo la puerta de tu cuarto en un plano que se imprime irrepetiblemente, -así como yo caí de las escaleras este fin de semana-. Eso es lo que creo que te ha dejado la sensación, la terrible y despiadada sensación de estar manco. Y de una manera conjugar como grito desesperado, que te ayude a escribir, cuando sabes que no lo necesitas. No necesitas esa ayuda, pero tal vez es tu terrible e inexistente paz, que siempre me inyectas; la que no te permite escribir, la que te tiene atado de manos. Tal vez soy yo que en la última charla raptó a tu musa. Y debo confesar que no pediré rescate, porque simplementeNO VOY A REGRESARLAAhora, pienso que una copa al año de vino, acompañada de pay de queso, no es suficiente, una visita al Ex Convento al año no es suficiente, tan poca dosis de ambos para ambos y para el restoNO ES SUFICIENTEY llego aquí, a este rincón virtual de la no existencia a darme cuenta de que escribes, sin tu musa, sin mí y sin copa de vino tinto en mano, llego para darme cuenta de que no mueres nunca y que estás en todas partes. El otro día me preguntaron si me tatuaría en el brazo la Galatea de las Esferas, y lo pensé más de dos veces. Tengo ya días, prendiendo una vela, al lado de esa semilla-flor que no pierde forma, se conserva eterna para aparecer siempre al final de la fuente de la vida. Y es allí en la oscuridad, por la bendita luz que se filtra desde la ventana, que se ven los relojes blandos enmarcando mi cabecera.Es cuando pido, a no sé quién, que quiero volver a casa y recuerdo que ya no tengo zapatillas rojas, las vendí para venir acá –tan lejos-, odio el amarillo y dudo que el presupuesto de la nación tenga contemplado pintar la carretera Monterrey-Guadalajara de tal color. Así que sólo me queda, pedir al hada de mi guarda, que se deje de estar jugando a las pesadillas y me devuelva a todo lo que no estaba bien, pero cómo extraño.Tal vez así, con la acupuntura precisa de tu inexistente paz, por lo menos una vez a la semana precopa al desquicie, o tan sólo café antes de una breve visita al CINEFORO, para deleitarnos con un acento extranjero, para ver como unos más extraños que nosotros, se atreven a cuestionar nuestros zapatos. Y compartir muchas paletas TUTSI después de una posada, para ir a parar a dónde un tránsito y no puedas encender el auto y entiendas, y sólo entiendas que nadie te tiene atado, que sí puedes encender el auto, que no necesitas ayuda, que tu inexistente paz, es un veneno que da vida a muchos, tal vez tan sólo falta que logres formular un antídoto perfecto para la sobredosis que manejas.
rp
.P.D. No soy de piedra, no he vuelto a nadie piedra, maldita sea la Medusa que nos vuelva piedra, pero más maldito es el ser humano que por libre albedrío optó por ser piedra.
rp

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