jueves, 5 de agosto de 2010

SOBRE EL DISCURSO DEL MÉTODO

En una época como la que vivimos, encontrarse con un tratado como el de Descartes donde se pondera la razón por sobre todo lo demás, y como el único medio de incrementar el conocimiento en el ser humano, a veces resulta muy difícil, no de entender, si no de “digerir”, pues a nuestro alrededor encontramos múltiples ejemplos de lo contrario, desde las nuevas tendencias de organizar los conocimientos en todos los niveles educativos y la forma en que los estudiantes se apoderan de él, así mismo cada tendencia pedagógica y didáctica que se implementa, sin olvidarnos del quehacer artístico que es un medio ideal para expresarse y asimilar todo tipo de saber y conocimiento derivado de un entender el mundo desde muy diversos enfoques.

Tiene razón Descartes, desde mi muy humilde opinión, cuando plantea que es la razón lo que nos hace diferentes de los animales, aunque creo que es una razón a medias, pues no es lo único que nos hace diferentes, aún hoy en día, entre los expertos de diferentes áreas del conocimiento, no llegan a un acuerdo sobre la inteligencia animal y sus modelos de conducta, defendiendo unos, con diversos argumentos, la capacidad de pensar desarrollada por algunos animales, y otros, que sólo se trata de comportamientos adquiridos a través de una experiencia sin que realmente sean ciertas actitudes productos de un razonamiento como tal.

Resulta interesante entender claramente a que se refiere Descartes cuando habla de la razón, y se puede entender por el sentido común, de hecho afirma que es el sentido que mejor se encuentra entre los hombres. Si se equipara, como lo hace descartes, el sentido común a la razón pura, se plantea resolver la cuestión de la pluralidad y diversidad de entender e interpretar un mismo hecho; es decir, si l razón se encuentra tan bien repartida entre los hombres como especie, ¿por qué no todos entienden y resuelven los problemas y cuestiones que se les presentan de la misma manera? Descartes está seguro que no existe diferencia entre la racionalidad de todos los hombres y da por sentado que ésta se encuentra en todos por igual (si la razón y la inteligencia se encuentran estrechamente relacionadas, ¡que pensarán sobre el punto todos los que plantean diseñan y toman en cuenta las mediciones del IQ entre los seres humanos!), y resuelve entonces, que es la manera en que se dirige la razón lo que provoca tal variedad de pensamientos, pues hay quienes dirigen su razón a favor de encontrar la verdad, y quienes no.

Es precisamente de aquí de donde proviene “El Discurso del Método”. Pues la única forma de que la razón no se desvíe de su “búsqueda” por la verdad es la de seguir un método que nos permita incrementar ese conocimiento. (Como si la verdad existiera como tal, o fuera una sola y absoluta).

En sí resulta que el Discurso del Método no es otra cosa más que tratar de elaborar un método para adquirir conocimientos que desarrollen nuestra razón e intelecto, para ello, que mejor que basarnos en la Ciencia, y entre más exacta sea ésta pues que mejor, y qué Ciencia resulta ser más exacta que las Matemáticas…

Y así resulta que Descartes toma a las Matemáticas como modelo, incluso la enfrenta a la Filosofía, pareciéndole está dudosa y ambigua por la diversidad de opiniones que de cada ser pensante salían… ¡Y qué razón tenía, al estar él mismo en su discurso haciendo filosofía!

Finalmente, en esta primera parte de su tratado, surge otra cuestión a resolver: Diferenciar lo falso de lo verdadero. (como podemos suponer, tarea “fácil” y “objetiva”). Para ello, es necesario rehacer muchas cosas; costumbres, ideas, y en cierta forma, rehacerse uno mismo al volver a cuestionarse todo. Sólo así es posible evitar caer en los “errores” que nos impiden encontrar todo lo verdadero.

Como anteriormente mencione Descartes pretende basarse en las matemáticas ya que estas le ofrecen el método deductivo que le permitirá, de una verdad cierta, llegar a las demás verdades, partiendo de lo simple a lo complejo, y así podríamos llegar a conocer y comprender todo aquello que quisiéramos, lo cual derivaría en encontrar una verdad absoluta en donde do cupiera el error. Desde mi punto de vista, tan loable y gigantesca empresa, desde sus propios fundamentos se hace inalcanzable pues el conocimiento del ser humano no es uno ni es inmutable.

El pensar como Descartes que los sentidos nos inducen al error, por lo cual no son de fiar, o que nuestra percepción de la realidad puede no ser adecuada, nos lleva, obviamente, a desconfiar de todo incluso de uno mismo y es aquí donde su “cogito ergo sum”, (“pienso luego existo”), adquiere su sentido y su real dimensión. De esta manera de ver el mundo, donde somos, en la medida que pensamos y cuestionamos, es donde vendrá la claridad de las ideas pues Descartes pensaba que las cosas que concebimos clara y distintamente son las verdaderas. La idea clara será única cuando no se confunda con ninguna otra.

Es verdaderamente admirable el compromiso que Descartes adquirió consigo mismo y con la realidad con la que vivió y con el mundo con el que estaba inmerso dentro y fuera de si mismo, pero considero que su genial pensamiento era precisa y sencillamente eso, una brillante y genial forma de pensar y entender el mundo, una, no la única, mucho menos la verdadera y absoluta.

A mí, en lo particular, todo lo que tiene que ver con el mundo artístico me llama la atención y siento que la música, el baile, el teatro, la literatura, la pintura y demás, de alguna u otra manera forman parte de mí y a través de ellos he entendido, que la realidad tiene muchas aristas y el mundo muchas verdades y que nuestro compromiso es con nosotros mismos y que nuestro aprendizaje siempre parte de nuestra individualidad y por lo tanto subjetividad en la que esta vida nos ubica a cada uno de nosotros. Descartes tenía ese compromiso consigo mismo y su “pienso luego existo” fue su manera de entenderse y de entender su mundo y abrió muchos caminos para que otros pudieran entender el suyo, incluso yo me siento parte de esos otros al leer su tratado, aunque hoy vea el mundo y lo sienta de otra manera distinta, gracias, por y a pesar de, la forma en la que el lo vio.
rp.

1 comentario:

jm dijo...

Ya ves?: Math is everywhere. No hay escapatoria jeje. Yo te decía que valia la pena aprenderse las tablas, los silogismos lógicos y los métodos para demostrar tautologías, pero tu negada siempre... jeje

Aunque fijate que suponiendo que todo pueda llevarse a términos matemáticos no sería suficiente, pues éstas (las matemáticas) no son completas. Hechale un ojo al teorema de la incompletitud de Gödel.

Saludos
-jm