miércoles, 24 de septiembre de 2008


Amanece, los dos cuerpos aún yacen dormidos
El sol aparece en su ventana reflejando nítidos rayos sobre su cara,
Parecieran haber vuelto a la cordura

Tras la oscuridad, tras la locura que trajo la noche,
Solo les queda el silencio, la respiración tranquila,
Sus corazones a tono.

Figuras desnudas, hombre y mujer
Guerreros del amor y del odio,
Vuelven de un día pesado y ofuscado
Para encontrarse en medio de un mar que no alcanzan a comprender

A veces hay riñas, discusiones tontas
Otras veces momentos de conspiración y armonía
Cómplices de la vida

Seres que comparten sus sueños y sus despertares...
RP

viernes, 19 de septiembre de 2008

Rastro

Me derspierto de madrugada.
Sin motivo, sin razón.
La casa permanece muda.
A veces, el insomnio repentino se empeña en jugarme malas pasadas.
Intento acomodarme.
Me doy vuelta.
Giro la almohada.
Estiro la sábana y cierro fuerte los ojos.
Pero no hay caso.
Lenta y pausadamente, comienza mi mente a ser invadida por imágenes.
Una... dos.... tres....mil! Los recuerdos se suceden en mi cabeza a una velocidad tal que me cuesta diferenciarlos unos de otros.
Lentamente voy quitando de debajo de la almohada mi mano derecha.
La muevo entre las penumbras de la habitación.
Comienzo a buscar en ella alguna huella, alguna marca, acaso una cicatriz, un rasguño, un apretón o el roce de tus dedos, una cosquilla o una caricia que haya quedado olivdada.
Pero no hay caso.
Mi mano es olvidadiza y se pierde entre las imágenes que se disparan como flashes, cuanto más intento dormir.
De a poco me voy desvaneciendo....
Cayendo en un abismo.
Dejando de sentir el cuerpo desde los pies...
las piernas...
la cintura...
En unos segundos creo haber sido decapitada por la inercia de mis extremidades.
Sólo siento mi cabeza, flotando en el puente vacío que me conduce de la vigilia al sueño en pocos segundos.
En los últimos instantes, logro distinguir una idea antes de ser apagada por los primeros colores de mi subconsciente:
una idea que me dice que busque en mi alma,
que ahí sí conservo muchas huellas tuyas.
RP

Ellos

Ellos me dijeron que duermo destapada.
Que giro y giro enredándome en las sábanas.
Que hablo dormida.
Que soy sonámbula.
Que duermo con los ojos entrabiertos.
Que mis pupilas enloquecidas se mueven alucinadamente.
Que si me despiertan grito enfurecida.
Que abro los ojos desorbitados y contesto palabras sin sentido.
Que maldigo a quien me despierta.
Que a veces susurro sus nombres.
Pero ellos no saben...
Que cuando duermo muero de frío.
Que en sueños me enredo en mis propios miedos.
Que converso con mis otras voces.
Que construyo castillos de historias.
Que entreabro los ojos para encontrar más rápido el escape hacia la luz.
Que mis pupilas no están quietas porque siempre estoy alerta.
Que grito para ahuyentar a quien me persigue.
Que abro mucho los ojos para iluminar mi mente.
Que contesto sin sentido porque en sueños hablo otro lenguaje.
Que maldigo a quien me despierta porque dormida peleo otras batallas.
Que nunca sueño con quien amo.
R.P

Que pasara?¿


¿Y a dónde irán todas aquellas preguntas que ni siquiera llegaron a ser formuladas?

Se perderán, inevitablemente, en el espacio de tu mente y de la mía,

tratando de encontrar en minúsculos indicios del pasado,

cada una, su respuesta.

¿Y a dónde todas aquellas palabras que nunca nos llegamos a decir?

Se esconderán en los rincones de la memoria hasta desaparecer en el olvido,

tan profundo que será imposible que vean la luz, jamás.

¿Y todos los atardeceres que no vimos juntos?

¿Y la música que no llegamos a escuchar?

¿Y las voces que callaron sin dejarse oír?

¿Y tu sonrisa?

¿Y mi mirada?

¿A dónde voy yo cuando todo se termina, como se evaporan esos ríos que no llegan al mar,

y no queda ni un rastro del pasado al cual aferrarse?

Tengo miedo. De olvidarte.

R.P

lunes, 15 de septiembre de 2008

Y asi cada noche


Ahora hemos llegado al momento exacto.
Vos apagaste la luz y descorriste las cortinas.
Por la ventana entre
abierta se filtran las luces y los ruidos de la calle.
Un perro que le ladra a la luna.
Un auto que pasa.
Una mujer taconeando en la vereda.
Un borracho gritándole a la mujer.
Un tren que silba a lo lejos.
Y luego el silencio.
Silencio oscuro e insomne."Sublime", dicen tus labios."Sublime", dicen los míos.
Sobre el piso se esparcen parituras, un cuaderno, un bolígrafo, mi ropa y tus libros.
El piano descansa de tus dedos.
Te miro, esperando un gesto, una palabra, acaso una mueca o simplemente una mirada.
Tengo miedo a quebrar con mi voz el llamado de tu musa.
Por eso permanezco callada, casi distante.
Me estás mirando, con esa mirada tuya que por momentos me aterra y por momentos me enamora.
Ahora te sentaste en el sillón, cruzaste las piernas y extendiste tu brazo sobre el respaldo.
Estás en otra parte, mirando hacia el interior de tu vaso y camnturreando en voz baja una melodía nueva.
Te miro. Me mirás aún más intenso.
Bebés el último sorbo de tu trago y dejás caer tu vaso al piso que se astilla en mil pedazos.
Mirás el reloj.
Las 4. "Vamos, que ya es tarde".
Ahora es cuando me tomás por el cuello y me hacés arrodillar en el piso,
sobre los vidrios rotos.
Vendás mis ojos con un pañuelo y me atás las manos en la espalda.
Sacás del cajón un revólver y apuntás en mi pecho, del lado izquierdo.
Yo trato de dilatar el momento, pero no opongo resistencia.
Son los instantes más trágicos,
acaso porque son los últimos.
Me pedís que diga algo.
Te digo dos palabras.
Me das un beso en la frente.
Y disparás.
Luego te vas cerrando la puerta.
Y así cada noche.

RP.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Karma de la flor

Ya lo ves,
es así:
el eterno karma de la flor.
Buscarte en una plaza
Encontrarte en algún bar
Y desaparecer...
con el pelo hecho canción.
Dejarse llenarlos oídos con silencio
Y esperar
Con los ojos clavados
en esos ojos de vos
tan cielos y de títan distantes ya de mí.
Ya la ves, es así: el eterno karma de la flor
surcando calles de este infierno aquel
buscando la alquimia de la felicidad
y desaparecer...
con el pelo hecho canción.
Y así va
haciéndose humo en el andén
dejándose mojar
por una lluvia dominical
y perdiéndose entre los acordes
de cualquier melodía
desconocida
sin causa o sin razón.
Ya me ves, soy así:
el eterno karma de la flor
neurosis o histeria
capricho o soberbia
para desaparecer...
con el pelo hecho canción
(con el pelo hecho canción)
RP

casadora de estrellas

A media noche salgo
a cazar estrellas
mientras tu piano suena
en otra ciudad
pero bajo el mismo cielo.
Descalza y en puntas de pié
encontré al cielo mirándose en el agua,
a la luna sonriendo en la laguna,
mientras yo me esfuerzo por cazar estrellas
y la noche se enreda en mi camisón
Pero tu piano suena
y tus dedos me regalan melodías
Por tu ventana se filtra
un rayo de luna
y la noche te regala,
de parte mía,
una estrella..

RP