Amanece, los dos cuerpos aún yacen dormidos
El sol aparece en su ventana reflejando nítidos rayos sobre su cara,
Parecieran haber vuelto a la cordura
Tras la oscuridad, tras la locura que trajo la noche,
Solo les queda el silencio, la respiración tranquila,
Sus corazones a tono.
Figuras desnudas, hombre y mujer
Guerreros del amor y del odio,
Vuelven de un día pesado y ofuscado
Para encontrarse en medio de un mar que no alcanzan a comprender
A veces hay riñas, discusiones tontas
Otras veces momentos de conspiración y armonía
Cómplices de la vida
Seres que comparten sus sueños y sus despertares.
R.P.







