martes, 17 de febrero de 2009

Ahora no es la boca, no es mi altar,
no es el ego ni las alucinaciones,
son las palabras que me he tragado:las que no me permiten
¡No me soportan!
las que tengo que escupir por bastardas…
Porque todo el día me molestan
para que las plasme de manera primitiva
en un teclado, en una servilleta de café,
en mi agenda, en el ticket de ayer…
En dónde sea mientras ya no me molesten
y me hagan parecer una loca posesa,
dónde sea mientras ya no me lastimen
y puedan a otros: perturbar neuronas,
confundir mentes, arrancar sonrisas
y transformar espacios que no vuelven,
nunca vuelven, a ser los mismos.
rp

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