Arrancando poco a poco la huella digital
el extranjero que no volvió al lugar de partida
la tierra prometida, la misma patria que a bien se despojó.
Imágenes deslavadas, cocaína miel para el té de las seis,
nostalgias sin sabor y olor, memoria reseca por olvido constantela visión nublada, un fantasma, judío errante, adán y eva todavía.
Al ser extraordinario de los ojos claros, cada hora le cuesta inmunodeficiencia
pertenece a una cruel y patética estadística, castigo divino de perversas parafilias.
rp
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