Entre el vapor te voy buscandoY hay una luz que va brillandoEntre el cielo y el hielo,ahí estas flotandoInmenso voy de entre las mentesque van a estarDeseando verte, y así eres túTus ojos son la puerta,que bien desee abrirNo se ve la luz, si bien, si malHay ruido bajo la cama otra vezay! no los llames por favorNo te puedo decir quien soyay! no los llames por favorNo te puedo decir quien soySaliste de la costraY ni siquiera sientes soledadLa sal se esta incrustandoEntre más se lo que ya no hayY a veces vale la pena ya voltearSolo dime que, la brisa ya no llegaríaDespués de turquesa no estáay! no los llames por favorNo te puedo decir quien soyay! no los llames por favorFavor ,no los llamesay! no los llames por favorY estoy que me carga el sueñoY estoy que me carga el sueñoay! no los llames por favoray! no los llames por favor.
(porter)
25 de Octubre de 2008
Se hacía tarde, cómo últimamente siempre se hace tarde. Una de las amigas la esperaba para pasar a por ella en la estación del metro. Sedada por su narcolepsia habitual, prendió un cigarro y vio a la ventana. El cerro que desde toda la ciudad le anuncia que estaba lejos de casa. Pero no tenía más tiempo para nostalgias y cursilerías, le dio dos toques al cigarro, corrió al reproductor de música, Daft Punk para acelerar los ritmos. Se metió a bañar con calma, total no era como que el mundo se terminaría si ella llegaba tarde a casa de la amiga, para maquillarla en el típico precopeo.Tomó los zapatos, los mallones y buscaba una de las blusas que había traído de su último viaje, buscó, revolvió y volvió a buscar: las gavetas, los compartimientos del closet, gancho a gancho la ropa colgada, por debajo de los sacos y nada. No logró encontrar la ya mencionada blusa que había traído en su último viaje.La amiga marcó una última vez desesperada, no puedo estar aquí esperándote, ya es tarde tengo que ir a mi casa. No importaba era casi un capricho que debía de encontrar esa blusa antes de partir, sintió miedo, alguien le estaba cambiando las cosas de lugar. Salió al balcón encendió otro cigarro, esta vez sí lo terminó por completo, respiró profundo y el disco paró después de tocar la última canción.De nuevo se metió al departamento y vació el closet, las gavetas y cualquier rincón posible dónde hubiera ropa, buscó en las maletas. Nada. No la encontró, sólo quedaba por registrar una bolsa negra sobre el closet, pensó en hacerlo cuando un olor a sangre fresca le invadió la nariz. Sangre. Olor sangre, sangre si bien no fresca, sí, la que suele emanar de la carne recién cortada. Buscó lógica al mal olor; no encontró nada, sólo aquella bolsa negra. Sabía que dentro de aquella bolsa negra había guardado un cobertor, pero la forma era distinta, sintió terror, fue a la cocina bebió un poco de agua. Volvió a la recamara.La intensidad del olor aumentó, el miedo y la exaltación no le dieron el valor de buscar en la bolsa negra. Marcó a su amiga pidiendo asilo para quedarse aquella noche en su casa. No quería estar en el departamento. Una idea invadió su mente: el olor a sangre dentro de un closet, no puede ser más que el cadáver de una musa destazada.¿Cómo le explicaría a su roomie?, ¿Cómo ocultaría los restos y justificaría las manchas de sangre en el resto de la ropa? Mil cómos vinieron a su mente. ¿Cómo había cambiado de armario el cadáver de la musa? No habría un culpable directo. Pero no podría explicar que ella no era la asesina.Pensó en abandonar los restos en la plaza, frente a su casa; pero sabía que tal vez los niños EMO la encontrarían y podrían hacer un zoombie de ella; hacerla confesar. Temió por ella misma, por la musa muerta, por las explicaciones que no quería dar, temió por él, por el verdadero asesino que tras viaje y visita, había dejado aquel regalo. Lo odio tanto por un momento y después con una sonrisa en el rostro, -en pleno trance histérico- justifico aquel asesinato como uno de los más románticos.Todo es un mal viaje, pensó, no puede de pronto el mundo de quimeras y duendes apoderase del control de mi vida, quiero una vida lejos de eso. Todo estará bien, todo estará bien. Se repetía. Terminó de hacer la maleta, hizo un par de llamadas más. Se lavó la cara, tomó su bolso, la maleta. Regresó a la recámara por los cigarros. En la cabecera estaba el hada. La vio, la levantó y le dijo al oído: Sabes perfecto que estas cosas no me gustan, que trato de vivir una vida alejada de ustedes desde aquella tarde de lluvia dónde corrió mucha sangre tras el grito de uno de los duendes. Déjenme en paz. Yo no los molesto. Pasó una mano por su cabello le dio un beso en la mejilla y la sentó de nuevo en su base de luna y estrellas.Al día siguiente el olor había desaparecido, durmió tranquila aquella noche. Se comunicó con él, le contó lo sucedido. El rió muchas veces y dijo que haría las aclaraciones correspondientes para que no pasara de nuevo. Ella sólo recalcó, que quiere una vida lejos de la magia, juegos mentales y alucinaciones.En el fondo sabe que cada día que pasa hay más preguntas que sólo con ellos podrá resolver. Mientras los tiempos se cumplan, seguirá fingiendo que es una persona normal, porque sólo eso queda para poder sobrevivir: fingir que se es normal.
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.PD. La blusa apareció el día 02 de Noviembre de 2008
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