Las 00:00hrs. Estaba harto, se había quitado el saco. Fumaba. Seguía esperándola. Cuando terminó el cigarro número veinte, observaba como a cuentagotas se escurrían los segundos del reloj, podía sentir como cada uno de ellos se colgaban desde sus patillas para provocarle una jaqueca y una ansiedad terrible.Prendió el televisor y abuso del “zapping” como cualquier mortal promedio de tercer mundo. Sintió asco, volteó a ver el librero y lo descubrió repleto de corazones a sangre espesa. Observó como la teoría de objetos blandos se había apoderado de su colección de dvds de arte. Prendió otro cigarro de la reserva especial que le había dejado su compañero hippie.Abrió la computadora se sirvió un poco de “whiskey”, siempre presumió ser un bebedor social, no le gustaba tomar solo, pero tenía un tiempo que las ansias eran tantas que no podía dejar de tomar algunos tragos mientras la esperaba.Las cuatro horas. Se encontraba medio borracho, pacheco, casi dormido en el sillón, pensó en ir a la cama, pero los deseos de hablar con ella eran superiores a su hastío; la ansiedad se había tornado en una especie de nostalgia sin lugar, de rabia desmesurada e impotencia colérica.frustrada.Escucho el ruido de un llavero. Las llaves que siempre hacían tanto escándalo cuando entraba a casa, porque aunque sólo contaba con una llave, su llavero era un manojo de amuletos, regalos de sus otros amantes, parecía algo así como una ofrenda a santo de pueblo con un toque “vintage”. Aunque la puerta estaba abierta, siempre creativa, entró por la ventana de la sala. Hermosa como siempre. Con un brillo en la piel y en la ropa parecido al de una aparición de película. Completamente irreal, vestida de blanco, con una bufanda de hilos plata, teñido el cabello de negro.-¿Eres tú?- Sí la misma de todas las noches, sólo que hoy me retrase, me tope con un pintor, se me hizo tarde.- Lo bueno es que llegaste, pensé que no vendrías –un tanto celoso-- Siempre se me hace tarde, procuro la tardanza porque te ves tan guapo con esa carita ansiosa y las ojeras le dan cierto aire romántico a tus ojos verdes; si no logro ese efecto en ti no me inspira venir para hacerte sufrir un poco, -rió descarada-- ¿Terminarás de contarme la historia?-¿Cuál la de la musa y el mediocre que no daba un paso sin ella?-Sí.- Mmmm ¿En qué nos quedamos? No quiero que tardes tanto en escribir, no es dictado.Se acercó hacia él y le dio un beso en la boca. El temblaba. Lo abrazó. Se sentó en sus piernas, lo vio a los ojos, pasó un dedo por sus ojeras. Sacó de su bolsa un martini, le dio un par de tragos.Terminó de contarle la historia, él se apresuró lo más que pudo para captar todas las palabras, las pausas, el sentimiento displicente con el que ella contaba la historia, su no pasión por el relato, la indiferencia. A lo largo de esa historia él logró captar como ella también sufría la falta de creatividad de ambos en los últimos años, el constante esfuerzo porque no muriera la relación: fue un caso perdido para los dos.Dejó el teclado y terminó la escritura en taquigrafía. Para después quedarse dormido. Ella fue a buscar una manta para taparlo y se dio un baño antes de partir.-¿Crees que se venda bien? –preguntó cuando escucho el ruido de las llaves antes de que abandonara el departamento.-No lo sé, no me importa, sé que la forma es buena pero el fondo tal vez no sea tan ameno.- ¿Qué titulo le pondrías?- Si la firmas con mi nombre, le pondría “Épica.Proeza”. Si la firmas con tu nombre, simplemente “Autobiografía”.- ¿Por qué te volviste tan cruel conmigo?-¡Tchao querido! El pintor me espera, por favor no me esperes a medio dormir, mejor espérame mínimo con un tema de conversación y un par de martinis.Lo beso, la vio a los ojos antes de que cruzara la puerta. Observó que su cabello había cambiado de color otra vez. Había amanecido rubio cenizo.
rp
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