Si al final del camino te das cuenta que no soy tan fascinante, no soy tan amable, ni tan llevable, no soportable y en colmo: ronco al dormir. Si sólo te queda verme la invalidez con fastidio, la torpeza con hastío y no vuelves a llamarme con diminutivos.
Prefieres soledad…Sólo es el principio del final, llamarla separación, saludo mental; es una insana tortura la convivencia a fuerza de pan, de contratos, de críos, de miedo y sexo.
rp
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